Desde noviembre de 2024, pocos días después de las elecciones presidenciales estadounidenses, NBC News informaba de que los demócratas ya seguían de cerca a «alrededor de dos docenas» de personalidades del partido con vistas a las primarias de 2028. Esta cifra, lejos de ser anecdótica, ilustra una realidad a menudo subestimada: las batallas internas que agitan al Partido Demócrata en 2025 no son simples disputas de procedimiento. Constituyen un banco de pruebas a escala real para el vivero presidencial de 2028.
Sin embargo, estas luchas —sobre el calendario de las primarias, sobre los desafíos lanzados a los cargos electos salientes, sobre los primeros posicionamientos— suelen pasar desapercibidas para el gran público. Para los observadores, sin embargo, son muy instructivas. Revelan quién tiene el valor de lanzarse, quién prefiere mantenerse al margen y qué coaliciones se forman entre bastidores.
Este artículo desglosa lo que estos enfrentamientos de 2025 ya nos dicen sobre el banco demócrata para la carrera hacia la Casa Blanca de 2028.
> Lo que hay que recordar:
> - La reorganización del calendario de las primarias se ha convertido en un desafío de poder mayor, revelador de las prioridades del partido.
> - Los candidatos potenciales salen a la luz antes de lo habitual, señal de un vacío de liderazgo por cubrir.
> - Los desafíos internos, como el que se dirige contra el senador John Fetterman, traducen una voluntad de renovación generacional.
> - Las encuestas tempranas dan indicaciones, pero siguen siendo volátiles a tres años de la cita.
1. El calendario de las primarias: un campo de batalla en sí mismo
¿Por qué el calendario de las primarias demócratas suscita tantas pasiones? Porque el orden de los estados que votan primero determina en parte qué candidatos tienen una posibilidad de destacar. Históricamente, Iowa y Nuevo Hampshire abrían el baile, dando una ventaja desmesurada a los candidatos capaces de hacer un puerta a puerta intensivo en estos pequeños estados. Pero en 2023, el Comité Nacional Demócrata (DNC) trastocó este orden, colocando a Carolina del Sur en cabeza, seguida de Nevada, luego de Míchigan y de Georgia. Esta decisión, supuestamente destinada a reflejar la diversidad del partido, provocó turbulencias. Según el Center for Politics, este calendario está «en pleno desconcierto» y su importancia para las primarias de 2028 no puede subestimarse.
Este desconcierto no es solo una cuestión de logística. Revela las fracturas internas: los estados tradicionales como Iowa y Nuevo Hampshire, mayoritariamente blancos, se sienten desposeídos, mientras que los nuevos estados en cabeza, más diversos, exigen lo que les corresponde. Para los candidatos potenciales, esta incertidumbre complica la planificación estratégica. ¿Hay que invertir masivamente en Carolina del Sur, donde el electorado afroamericano es decisivo? ¿O bien apostar por Nevada, donde el voto hispano y los sindicatos pesan mucho? Cada elección compromete recursos y señala alianzas.
Este combate de calendario actúa como un filtro: separa a los candidatos que tienen una organización nacional bien engrasada de aquellos que solo tienen una notoriedad local. En 2025, mientras el partido busca reconstruirse tras derrotas sucesivas, la batalla por el calendario se ha convertido en un proxy para la batalla de las ideas.
2. El vivero demócrata: más amplio de lo que se cree
¿Cuántos demócratas podrían razonablemente aspirar a la investidura en 2028? Según NBC News, los responsables del partido supervisan «alrededor de dos docenas» de personalidades. Esta cifra impresionante contrasta con la imagen de un partido falto de liderazgo. En realidad, el problema no es la ausencia de talentos, sino su abundancia no coordinada. Como señala Politico, la carrera de 2028 ya ha comenzado, y algunos candidatos «se libran a combates internos del partido» para destacar.
Entre los nombres que circulan con insistencia, se encuentran Cory Booker, senador de Nueva Jersey, Mark Kelly, senador de Arizona, y Josh Shapiro, gobernador de Pensilvania. Los tres han multiplicado los desplazamientos por los estados clave y las tomas de posición sobre temas nacionales. Según WHYY, estos candidatos potenciales son «menos discretos» sobre sus ambiciones que antes. El vacío dejado por la ausencia de una figura dominante después de 2024 los incita a salir de la sombra antes.
Pero esta profusión tiene un reverso: corre el riesgo de fragmentar el voto y de prolongar las primarias, como en 2020. Las luchas de 2025, en particular en torno al calendario, tienen precisamente como objetivo evitar ese escenario dando una ventaja estructural a ciertos perfiles. El banquillo demócrata es profundo, pero la profundidad no basta: hace falta una jerarquía.
| Candidato potencial | Cargo actual | Estado | Baza percibida | Fuente mencionada |
|-------------------|--------------|------|-------------|----------------|
| Cory Booker | Senador | Nueva Jersey | Notoriedad nacional, experiencia de 2020 | Politico, WHYY |
| Mark Kelly | Senador | Arizona | Imagen moderada, perfil independiente | Politico |
| Josh Shapiro | Gobernador | Pensilvania | Victoria electoral, gestión eficaz | WHYY |
3. Los desafíos internos: el caso Fetterman y Pensilvania
¿Qué ocurre cuando un elected en funciones es contestado desde dentro? El caso del senador John Fetterman, en Pensilvania, es emblemático. Según Spotlight PA, el partido demócrata del estado anunció que apoyaría a un adversario en las primarias senatorales de 2028. Fetterman, elegido en 2022 con una imagen de populista atípico, ha irritado a una parte del establishment por sus posiciones a veces iconoclastas. Interrogado sobre una eventual candidatura presidencial, respondió con un lacónico «Es 2025», dejando planear la duda.
Este desafío interno no es anodino. Pensilvania es un estado bisagra crucial para cualquier elección presidencial. Si el partido local se divide sobre Fetterman, ello puede debilitar la organización demócrata en ese estado clave, en detrimento del candidato nacional en 2028. Además, la batalla por el escaño de Fetterman podría servir de prueba para las alianzas dentro del partido: los progresistas, los moderados, los sindicatos, etc.
Paralelamente, Pensilvania vivió en noviembre de 2025 una reelección de sus jueces de la Corte Suprema del estado, manteniendo una mayoría demócrata, como informa PBS. Este resultado, aunque local, tiene implicaciones nacionales: la Corte Suprema de Pensilvania podría verse llamada a dirimir litigios electorales en 2028, como lo hizo en 2020. La solidez de la infraestructura jurídica demócrata en ese estado es una baza nada desdeñable.
4. Nevada, nuevo terreno de juego de los aspirantes
¿Por qué Nevada atrae de repente a tantos candidatos potenciales? Desde que el DNC colocó a Nevada en segunda posición en el calendario de primarias, el estado se ha convertido en una parada obligatoria. Según el Nevada Independent, cuatro candidatos potenciales a la presidencia se expresaron en Las Vegas en octubre de 2026, durante un evento político. Nevada, con su importante población hispana y su electorado sindicalizado, es considerado un barómetro de la capacidad de un candidato para seducir a electorados diversos.
Este desplazamiento temprano de los candidatos hacia Nevada ilustra una nueva dinámica: las primarias ya no se ganan solo en los primeros estados tradicionales, sino en un conjunto más amplio y más diversificado. Los candidatos que quieren existir en 2028 deben aprender a navegar entre los caucus de Nevada, las primarias de Carolina del Sur y los bastiones industriales de Míchigan. Quienes no han comenzado a tejer lazos desde 2025 ya van con retraso.
El artículo del Nevada Independent no da los nombres de los cuatro candidatos, pero su sola presencia en Las Vegas, a más de un año de la cita, dice mucho sobre la intensidad de la competición. El partido demócrata está en modo «primaria permanente».
5. Las encuestas tempranas: entre señal y ruido
¿Se puede confiar en las encuestas realizadas tres años antes de la elección? Newsweek publicó en octubre de 2025 encuestas que mostraban a los principales candidatos en tres estados. Estas cifras, aunque tempranas, dan una indicación sobre el reconocimiento y la aceptabilidad de los aspirantes. Sin embargo, deben tomarse con prudencia: en esta etapa, los votantes suelen pronunciarse sobre la base del reconocimiento del nombre más que sobre una elección política madurada.
Las encuestas de 2025 revelan sobre todo quién logró darse a conocer fuera de su estado de origen. Cory Booker, ya candidato en 2020, goza de un reconocimiento nacional. Mark Kelly, exastronauta y esposo de Gabby Giffords, tiene una imagen positiva entre los independientes. Josh Shapiro, fuerte por su victoria aplastante en Pensilvania en 2022, es percibido como un gestor competente. Pero ninguno domina claramente, lo que deja la puerta abierta a outsiders.
Estas encuestas sirven también de barómetro para los donantes: un candidato que sube en los sondeos atrae más fácilmente financiación. Ahora bien, el dinero es crucial en una primaria que se anuncia larga y costosa. Las luchas de 2025 son, por tanto, también una carrera por la recaudación de fondos disfrazada.
6. Tres verdades desatendidas sobre este banquillo demócrata
Más allá de los nombres y las cifras, ¿qué enseñanzas estructurales pueden extraerse de estas batallas de 2025? He aquí tres verdades a menudo desatendidas.
Primera verdad: el calendario es una herramienta de poder, no una simple logística. La decisión de reorganizar el orden de las primarias no se tomó al azar. Refleja una elección ideológica: el partido quiere dar más peso a los votantes negros e hispanos, aunque ello moleste a los estados tradicionales. Esta elección favorece a ciertos candidatos: aquellos que tienen raíces en esas comunidades o que pueden dedicarles tiempo. Perjudica a los candidatos que contaban con Iowa y Nuevo Hampshire para crear una dinámica mediática barata. Comprender este calendario es comprender a quién quiere ver emerger el partido.
Segunda verdad: la ausencia de un líder claro es una oportunidad, no una debilidad. Tras la derrota de 2024, muchos lamentaron la ausencia de un jefe natural. Pero esta vacante tiene una ventaja: obliga a los aspirantes a definirse por sus ideas más que por su lealtad a un líder. Los combates internos del partido, como los descritos por Politico, son señal de un partido vivo, que debate sobre su futuro. Los votantes demócratas, frustrados por las derrotas, quieren un combate de ideas, no una coronación.
Tercera verdad: las primarias de 2028 se juegan desde ahora en los estados bisagra. Pensilvania y Nevada no se eligen al azar. Son dos estados que cambiaron de manos por escaso margen en las últimas elecciones presidenciales. Al invertir pronto en estos estados, los candidatos envían un mensaje: «Puedo ganar donde importa». Las batallas locales, como el desafío a Fetterman, no son anécdotas: son pruebas de resistencia para el aparato del partido en estos estados cruciales.
7. Mitos y realidades: lo que estas luchas no dicen
Es tentador sobreinterpretar cada movimiento. Desentrañemos algunos mitos.
Mito 1: «El partido está en ruinas y no tiene ningún candidato creíble.» Realidad: el vivero es amplio, con al menos dos docenas de nombres seguidos por los estrategas. El problema no es la escasez, sino la jerarquización.
Mito 2: «Las primarias de 2028 serán una repetición de 2020, con una multitud de candidatos y un proceso caótico.» Realidad: la reforma del calendario busca precisamente reducir el caos dando más peso a estados diversificados pero poco numerosos al principio. Si el campo sigue siendo amplio, la estructura del calendario podría favorecer una consolidación más rápida.
Mito 3: «Las luchas internas de 2025 son querellas de personas sin importancia para el votante medio.» Realidad: estas luchas determinan qué voces serán amplificadas y qué políticas se pondrán en primer plano. El desafío a Fetterman, por ejemplo, podría enviar una señal sobre la tolerancia del partido hacia los elected que se apartan de la línea.
8. ¿Qué lecciones para los observadores y los votantes?
¿Qué hay que vigilar en los próximos meses para evaluar este banco demócrata?
- Los desplazamientos en los estados de voto anticipado: ¿quién pasa tiempo en Carolina del Sur, Nevada, Míchigan? Las visitas repetidas señalan una intención seria.
- Las recaudaciones de fondos: un candidato que atraiga a grandes donantes desde 2025-2026 tendrá una ventaja estructural.
- Las tomas de posición sobre temas divisivos: los candidatos que se atreven a desafiar la ortodoxia del partido, como lo hizo Fetterman, ponen a prueba los límites de lo aceptable.
- Las alianzas locales: un apoyo de los cargos electos locales en los estados bisagra vale a veces más que un apoyo nacional.
En suma, las batallas de 2025 son un preludio. Marcan la pauta, establecen las reglas del juego y revelan quién está dispuesto a luchar. Para los profesionales de lo digital acostumbrados a descifrar sistemas complejos, esta lectura de las luchas internas ofrece un panorama fascinante de la mecánica política estadounidense.
Para ir más lejos
- Centerforpolitics - Análisis del calendario de las primarias demócratas y de su importancia para 2028.
- Newsweek - Encuestas sobre los candidatos demócratas en tres estados.
- WHYY - Artículo sobre los candidatos potenciales menos discretos en cuanto a sus planes para 2028.
- Politico - Análisis de la carrera presidencial de 2028 y de las luchas internas del partido.
- NBC News - Reportaje sobre el posicionamiento temprano de los demócratas para 2028.
- The Nevada Independent - Crónica de las declaraciones de cuatro candidatos potenciales en Las Vegas.
- Spotlight PA - Análisis de la posible candidatura de John Fetterman en 2028 y del desafío interno.
- PBS - Reportaje sobre la reelección de los jueces de la Corte Suprema de Pensilvania y sus implicaciones para 2028.
